domingo, 19 de mayo de 2013

El Salvaje de L´Aveyron y eso que llamamos educación


El Salvaje de L`Aveyron y eso que llamamos educación.


El presente escrito surge como consecuencia de un pedido expreso de la profesora Lic. Marina Barrios de relacionar la película “El niño salvaje” de Truffaut 1 con el capitulo 1 “De qué hablamos cuando hablamos de educación” del libro “La educación ayer hoy y mañana”.   La materia se llama pedagogía  y es parte del programa que tengo que cumplir si deseo  llegar a ser profesor universitario algún día.
No puedo pasar por alto aquellos pensamientos que advinieron a mi cabeza mientras veía la película.  Un film de los años 70 de 85 minutos, en blanco y negro, francés, doblado al español…  al parecer sin intención manifiesta de comicidad alguna. 
La película refleja  la historia de un niño de unos 11 o 12 años encontrado en los bosques franceses en 1799 en estado salvaje.  El niño no reconocía nada relacionado con la cultura.  No había incorporado lenguaje alguno, no se interesaba por los objetos,  no había siquiera una construcción perceptiva auditiva que le permitiera reaccionar ante los sonidos que los hombres de aquella época hacían para comprobar si el niño era sordo o no.
El revuelo científico que se armó en aquella época con la aparición de este niño provocó que figuras como el Dr. Pinel  y el Dr. Jean Itard se interesaran en el caso.  Si bien se comprobó que el niño no era sordo, pues reaccionaba a sonidos relacionados a su hábitat que despertaban su interés.  El Dr. Pinel no pudo ver la diferencia entre la Idiocia (Hoy Retraso mental grave) y este niño.   No seamos ingenuos, si Pinel no encontró diferencia se debe a que realizaba su diagnóstico descriptivamente y luego explicaba el cuadro mediante etiologías orgánicas.   Su hipótesis natural era que el niño había nacido así y los padres al darse cuenta lo abandonaron a su suerte.
El Dr. Itard, por el contrario postuló que la causa del estado salvaje del niño era ni más ni menos que la falta de educación.  Se propuso  llevarlo a su casa, estudiarlo, educarlo y demostrar su teoría.   El niño fue dado en tutela al ama de casa del Dr. Itard, la Sr. Guerin quien mientras el doctor hacía ciencia, daba a Victor (pues así lo llamaron al niño) el afecto necesario para introducirlo en la cultura.
La película pretende ser realista, pone su mirada en las experiencias del Dr. Itard con Victor.  Nos muestra sus métodos, sus dificultades y sus progresos.  Un positivismo a ultranza que nos ofrece un antes y después del niño.  Los efectos de la educación sobre el ser humano.  El héroe y científico que logra enseñar a Victor en apenas 9 meses una cantidad inimaginada de trucos sometiendo el niño a la disciplina y el rigor científico.  La película acaba antes de que empecemos a oler el tufillo del fracaso.  Nos deja con una sensación de omnipotencia y fe en la ciencia.  ¿Por qué debería ser de otro modo? Al fin de cuentas una película es una película y todos tenemos derecho a un final feliz.
Lo que no muestra el film, es que los experimentos del DR. Itard con el niño se extendieron durante 5 largos años.  Y que Victor no pudo progresar más allá de lo mostrado en el film sin llegar a adquirir nunca el lenguaje. Finalmente el Dr. Se rindió y abandonó el caso para dedicarse a la otorrinolaringología donde fue un pionero muy reconocido.  El niño jamás recuperó la habilidad para valerse por sí mismo cómo lo hacía en los bosques y tuvo que ser cuidado por el resto de su vida.
La que nunca se separó de Victor ocupándose de él hasta el momento de su muerte (30 años después) fue la Sra Guerin (si, el ama de llaves del Dr.) quien sin someterlo a experimentos le brindó afecto y contención desde el primer día.
¿Quién educó a Victor?  ¿Fue el Dr. Itard con sus métodos objetivos?  ¿fue la Sra Guerin con su afecto?  Me atrevo a decir que sin la Sra Guerin el Dr. Itard no hubiera  logrado siquiera una mirada del pequeño salvaje. 
No puedo dejar de preguntarme por el diagnóstico que hoy en día le pondríamos a un caso así.  Hoy en día se habla de autismo, psicosis infantiles, Trastornos generalizados del desarrollo, retraso madurativo…   ninguno de ellos me convence.  Es evidente que el aislamiento social, la falta de contacto con el otro y la carencia de educación es suficiente para provocar un cuadro como el de Victor.  Sin embargo, un cuadro como el de Victor es observable en niños que no nacen en la selva sino en una familia “normal”.  (notese que la palabra normal está encomillada). ¿Cuál sería la diferencia entre un niño lobo y un TGD con sintomatología similar? 
Me voy a quedar sin responder esa pregunta, no creo que aporte nada nuevo si entro por los caminos del lenguaje y estoy seguro que me desviaré del camino.  No nos olvidemos que el objetivo era y sigue siendo hacer una comparación entre los conceptos aprendidos y el film.  
¿De qué hablamos cuando hablamos de educación? Se pregunta el título del capítulo.
La educación: Un fenómeno de toda la humanidad…  El autor comienza diciendo que TODOS nos educamos.  A todos nos enseñan cosas.  “Hay educación cuando una madre enseña a su hijo a hablar…”  reza una de las primeras frases.  Victor no tuvo educación.  No hubo madre.  No hubo nadie en los primeros años de vida que enseñara nada. ¿Sin educación qué es entonces el hombre?  ¿Pierde acaso su humanidad? 
La necesidad social de la educación.  La educación como fenómeno necesario para la supervivencia y trasmisión del orden social.  Sin educación dice el autor.  Cada individuo tendría que revivir por si solo los logros de la humanidad desde los comienzos de la misma… o sea un volver a comenzar cada vez que nos situaría en un primitivismo muy similar al caso Victor.
Afirma además que el  ser humano no se aleja del mundo animal por ningún atributo genético sino que el reconocimiento vebal de los objetos culturales es una construcción histórico social.  O sea, su cultura, su lenguaje se construyen en la interacción con los otros.
Educación y poder.  El autor nos da una definición de lo que es el poder.  Dice: “Es la capacidad de incidir en la conducta del otro para modelarla”.  Yo quitaría esas ultimas dos palabras.  El poder es el poder no importa para qué se lo utilice.  Tener poder es conseguir que el otro haga lo que uno quiera que haga.  Lo modele o no lo modele.  Hay poderes  más cercanos a la fuerza.  Una persona con un arma diciendo “la bolsa o la vida”  tiene poder sobre nosotros.  Al apuntarme con un arma están incidiendo sobre mi conducta, pero no me están modelando.  Hay poderes más cercanos al consenso, un buen líder probablemente me persuada de que es conveniente darle mi bolsa para algo.  Consiguió lo que quería, incidió sobre mi conducta también tiene poder.
                Coincido con el autor en que la educación es poder.  No solo por la capacidad de incidir en la conducta del sujeto, sino sobre sus pensamientos, valores, modo de ver el mundo.  La educación transforma a la persona, la forma y por que no… la deforma.  Uno no es el mismo luego de atravesar un proceso educativo. 
 Un capitulo aparte merecería  el tema del ejercicio del poder del docente.  La forma en que lo utiliza, las herramientas con las que cuenta, las miradas que pesan sobre él al respecto.  Desde los lineamientos políticos del estado hasta las presiones de los padres de los mismos alumnos.
También podría verse el tema del poder de la educación como una herramienta del estado para el control social.  La formación de ciudadanos democráticos, preparados para vivir en sociedad respetando símbolos patrios, bajo una misma bandera resulta muy útil para construir una nación y mantenerla.   También se forma ideológicamente a los ciudadanos y se trasmiten aspectos de personalidad que constituyen un modo de ser nacional.
En el film puede verse la relación poder-educación en los métodos que el Dr. Itard empleaba con el niño.  Un educador en posición de Amo, había captado el interés del niño mediante la comida y lo instaba a realizar sus ejercicios premiándolo cuando éste realizaba bien las tareas y castigándolo cuando se equivocaba.  Un método muy efectivo para el entrenamiento de animales por cierto.
Modos de concebir la educación.  Definiciones.
“La educación es el conjunto de fenómenos a través de los cuales una determinada sociedad produce y distribuye saberes, de los que se apropian sus miembros, y permiten la producción y reproducción de esa sociedad”. (del autor)
“La educación, fácticamente, es en principio un proceso de inculcación/asimilación cultural, moral y conductual.  Basicamente, es el proceso por el cual las generaciones jóvenes se incorporan o asimilan el patrimonio cultural de los adultos” (Diccionario de las ciencias de la educación).
Esta última definición es más compatible con el modo de concebir la educación del DR. Itard.  Él era el adulto, el educador, el doctor que educaba al pequeño Victor.  El diagnóstico del niño era “falta de educación” o sea, un niño que no incorporó ni asimiló el patrimonio cultural de los adultos.  ¿Habrá aprendido algo el Dr. Itard de su experiencia? ¿o solo se limitó a enseñar?  ¿se habrá dado cuenta que los progresos de Victor estaban más relacionados con los cuidados afectuosos de su ama de llaves que con sus métodos de domesticación?



Las posibilidades y los límites de la educación
El autor hace referencia a una obra de literatura “Pigmalión” y a la película que se corresponde con dicha obra titulada “Mi bella dama”.  Allí nos cuenta que el argumento gira en torno a una apuesta que ciertos caballeros hicieron sobre una muchacha de los barrios bajos.  ¿Podría la educación cambiarle los modales? Podrían transformar a esa joven tosca en una bella dama de modales refinados.   La idea de la película es mostrar que el hombre no está determinado por su herencia genética ni por su origen social.
Se plantea en el texto la cuestión de cómo influye la naturaleza o el medio social en los procesos educativos.  Lejos de afirmar posturas extremas,  concluye algo así como que “el hombre no está determinado, pero sí condicionado”
En nuestro film, lo que vemos es una postura bastante radicalizada del Dr. Itard quien parece creer que educando al niño salvaje podrá restituírlo al orden social e introducirlo completamente en la cultura.
Una observación interesante respecto a Pigmallion es la historia original de este personaje de la mitología griega.  Se trataba de un gran escultor que en Honor a la Diosa Afrodita había esculpido la estatua más bella de todo el Peloponeso.  Tanto es así, que los viajeros de todo el mundo se detenían a contemplarla.  Era tan real y tan bella que Pigmallión la vestía con las sedas más preciosas, la bañaba a la luz de la luna en la fuente, cambiaba su atuendo según el día o la noche…  tan obsesionado (enamorado) estaba de su estatua que un día Afrodita le concedió el milagro…  Su estatua cobró vida.  La felicidad de Pigmallión fue completa durante un breve período… muy pronto la joven (antes estatua) comenzó a elegir ella misma su atuendo, le dijo a Pigmallión que odiaba bañarse desnuda en la fuente a la luz de la luna mientras él la miraba, en fin…  no fue lo que Pigmallión esperaba por el solo hecho de que ya no era su estatua.
A menudo utilizo la metáfora de Pigmallión para hacer referencia a aquellos hombres que toman una mujer para esculpirla a su gusto…  y fracasan aunque triunfen… pues las mujeres no son estatuas, tienen deseos propios.
La intencionalidad y la conciencia en la definición del hecho educativo.  Educación y socialización
El autor diferencia claramente Educar de socializar.  El fenómeno educativo es esencialmente intencional y conciente.  Hay intención en la trasmisión.  Si un padre arma un rompecabezas con su hijo ejemplifica el autor, no lo hace con la intención de educar sino de jugar.  No está educando sino socializando.
La socialización la equipara más con una educación en sentido amplio. Entiende por socialización a la internalización de creencias, representaciones, formas de comprender y actuar en el mundo.   
En sentido estricto para que haya educación tiene que haber intencionalidad y conciencia.
En la película , solo por separar conceptualmente, diría que El Dr. Itard se proponía educar en sentido estricto pero era la Sra. Guerin quien socializaba al pequeño Victor.
Desde el punto de vista de la socialización, digamos que la carencia de Victor radicaba en todo lo que implica la socialización primaria.  Aquella que se realiza en los primeros años de vida en el seno de la familia.  Sin este proceso de socialización resulta imposible adquirir el lenguaje, el afecto es esencial en esta etapa.   Los intentos del Dr. de educar a Victor resultan infructuosos al carecer de esta etapa tan importante.  El afecto prodigado por la Sra Guerin logra algún efecto en Victor…  sin embargo llegan demasiado tarde para el milagro.
A modo de cierre
Escribir sobre educación no me resulta nada fácil.  Alguien alguna vez dijo que Educar, gobernar y psicoanalizar eran imposibles…  y sin embargo existen.  No se puede negar que los procesos educativos existen.  Es posible ironizar, cuestionar y hasta sonreír de los intentos de teorizar acerca de la intencionalidad en el acto educativo.  Me resultan extraños esos personajes que tienen FE en que sus métodos educativos tienen un efecto calculado y medido sobre sus alumnos.  Aquellos que aseguran estar trasmitiendo contenidos…  Y sin embargo es innegable que algo se trasmite…  ¿Cómo? habrá que estudiar un poco más para averiguarlo.

2 comentarios:

Renato Palmieri dijo...

Interesante análisis del film de Truffaut desde la perspectiva conductista positivista que limita el relato al mostrar lo que la ciencia había alcanzado en ese momento ( no muy distante el neoconductismo actual de Palo Alto). Sin embargo la perspectiva contemporánea sobre L'enfant sauvage conduce inexorablemente a otro diagnóstico, chomskiano esta vez. No hay cultura, no hay educación porque no hay lenguaje. Lenguaje y pensamiento son las dos caras de la moneda saussuriana (como brillantemente lo demostrara Vygotsky). Victor no puede aprender pues no hay significados que se unan a los significantes. Para Víctor, todo es materia significante como para un perro nuestro lenguaje. El no haber sido expuesto a la materia significante -el lenguaje humano- en los primeros cinco años de vida perdió la posibilidad de desarrollar conciencia, pues tal como dice Voloshinov: "no hay conciencia vacía que se llena de lenguaje. El lenguaje y la conciencia se forman juntos.La conciencia es lenguaje" Y esa conciencia son los significados lacanianos que conforman la realidad. Victor tiene cerebro, pero no desarrolla su mente. Esa categoría -privativamente humana- es condición de la aparición del lenguaje. Victor no se diferencia de los perros de Pavlov y el Dr. Itard no puede saltar sobre su ignorancia, falta mucho tiempo aún para que Chomsky elabore su teoría. Esto no confirma más que un gran prejuicio: dejar nuestra vida en manos de la ciencia es vivir en perpetuo error, pues simple será falible , justamente por ser
perfectible. Si en algún lugar habita el Poder foucaultiano es en esa presunción que nos han hecho creer: la ciencia es infalible.

Renato Palmieri dijo...

Otra vuelta de tuerca...

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